Construir un modelo de negocio personal y visibilizar lo que sabes y haces implica enfrentar retos continuos de diversa índole, por ello muchas veces se opta por posponer o abandonar.
Una manera de comenzar con buen pie y no desmayar en los primeros intentos, es contar con la sabiduría y guía de un mentor.
Hablo de un profesional -con experiencia- que te acompaña de manera continua, bajo contratación de su servicio.
Es alguien diferente a esa persona que admiras por ser una autoridad en tu sector, a quien capaz contactas de vez en cuando para hacerle preguntas, compartir un café y una buena conversa; o consultas sus libros cuando lo consideras necesario.
He recurrido a la primera figura cuando consideré que había que profesionalizar las finanzas y contabilidad de mi consultora y los resultados fueron muy positivos. Mientras, cuento con varias personas a las que contacto vía mail, por WhatsApp y hasta DM de Instagram para que me den luces sobre temas específicos.
No esperes de quienes son una autoridad en tu área el acompañamiento continuo ni una guía constante. No porque no quieran o no te lo merezcas. Es simple, por cuestión de tiempo, no pueden. Además, a ese nivel los honorarios son muy altos.
A menos que entre su modelo de negocio ofrezcan mentoring personalizado, y puedas pagarlo.
Si quieres que alguien esté para ti, te apoye, te explique con tiempo, paciencia y de la manera más directa para avanzar, debes pagar.
Asumirlo como lo que es ¡Una excelente inversión!
Un mentor te ahorra dinero, tiempo y energía.
Él -por experiencia propia o la de sus mentees- ya ha pasado por lo que estás viviendo en la actualidad, tiene los escenarios mapeados y las recomendaciones pertinentes para minimizar los errores y motivarte cuando sea necesario.
Mi experiencia y aporte como mentor de marca personal
Como mentor de marca personal acompaño a personas que no saben cómo empezar su modelo de negocio propio y necesitan organización.
Otras que tienen claro lo que deben hacer, pero les da pánico equivocarse y el qué dirán; hay quienes viven peleando con el impostor “interno” y siempre salen “perdiendo”; también están los que quieren comunicarse y relacionarse mejor dentro y fuera de internet.
En todos los casos hay varios aspectos comunes a abordar:
- Mentalidad.
- Hábitos a adoptar y también a abandonar.
- Habilidades y competencias comunicacionales
- Transformación digital personal.
Accionar de manera efectiva en torno a la proyección de tu marca personal, buscar impactar a otros, así como la mejora y el desarrollo continuo, no se logra con una conversación. Ni con tres. Mucho menos con un curso.
Por eso es importante asumir este acompañamiento por -al menos- un trimestre, para hacer, avanzar, medir, evaluar y continuar.
Cierto, la función principal de un mentor es la transferencia del conocimiento, además de apoyo emocional y estratégico. Este rol es muy versátil, en ocasiones puede ser consultor, facilitador, profesor y hasta coach.
Las conversaciones y recomendaciones son necesarias, pero también las preguntas generadoras, la técnica e incluso la acción conjunta para avanzar.
Necesitas esfuerzos continuos, ideas nuevas, fortaleza mental, disciplina para no dejarte vencer por los miedos, creencias limitantes, el desconocimiento, malas prácticas y hábitos poco saludables.
Por ello, debes estar dispuesto a vivir un Proceso (sí con mayúscula) de acompañamiento y acción continua, donde el objetivo es que te sueltes, te empoderes, y gestiones de manera autónoma tu mentalidad, visibilidad y reputación.
Velo así…
Los primeros pasos con tu marca personal junto a un mentor son similares a cuando comenzaste a rodar en bicicleta, con ruedas de soporte.
Primero lo hiciste con dos, luego con una y al final te liberaste de las rueditas. Ahora -después de ese proceso inicial- haces largas rutas por la ciudad.
Un mentor debe ser como esas rueditas de soporte: ayudarte a encontrar el equilibro, seguridad y destreza para que luego brilles por tu cuenta.
Hay quienes de forma natural se montan en la bici y lo hacen sin necesidad de este artilugio, pero hay una gran cantidad de personas que sí necesitan el apoyo. Esto no es ni positivo ni negativo.
Ahora, lo malo es no buscar montarte en la bicicleta e intentar rodar, te estás perdiendo de disfrutar buenos paseos, ya sea con o sin tus ruedas de soporte.
¿Quieres comenzar a pedalear?
Tengo la metodología perfecta que se adapta a tu tiempo y estilo de vida.




