En la súper digitalización: comunidad es el principal activo de las marcas

Jóvenes están reunidos viendo y compartiendo cotenidos en sus dispositivos móviles

Aunque 2020 nos sorprendió de forma nada grata con la Pandemia, no podemos olvidar que también trajo grandes avances científicos, tecnológicos y una digitalización acelerada de la sociedad: una súper digitalización.

Esa digitalización, que se acentuó el año pasado, en 2021 está “atropellando” a muchos, pues no solo el tiempo pasa muy rápido, también las oportunidades. 

Hoy también cambian velozmente los gustos y preferencias de los consumidores. 

En un mundo más digital de lo que algunos anticiparon y una saturación del mercado con más oferta que demanda, diferenciarse es la única forma de destacar y sobrevivir. 

La estrategia ganadora es una marca (personal, comercial o empresarial) capaz de generar auténticas conexiones para mejorar la experiencia del cliente. 

De hecho, según el informe de “Tendencias de las Redes Sociales 2021” publicado por Hubpost, “las marcas ya no pueden gritar sus mensajes al vacío y esperar resultados; ahora se trata de entablar conversaciones y generar conexiones”, se trata de un Marketing Conversacional.

Es por eso que quiero destacar la diferencia entre comunidad y seguidores, entre conversaciones y relaciones duraderas, entre números efímeros y la sostenibilidad de la Marca.

Mejor si te prefieren a que te sigan por poco tiempo

Para asegurarnos de que se entiende el planteamiento que hago, alineemos primero la definición que conocemos de comunidad y qué significa esta en las plataformas digitales.

En estricto rigor, por comunidad se conoce al conjunto de personas o grupo social, que vive bajo ciertas reglas, comparten algunos gustos, preferencias y creencias.

Traducido al mundo digital, una comunidad está compuesta por personas que nos eligen, porque comparten nuestros intereses; porque conectan con lo que representamos y sobre todo por lo que les aportamos, las soluciones que les entregamos y que les permiten avanzar en sus objetivos.

Además, tengamos presente que los seguidores aunque persiguen a alguien, no siempre están ahí por relaciones genuinas, por eso no las cultivan, no aportan valor a nadie y son de muy corto plazo.

Al definir ambos conceptos es evidente una gran diferencia, reitero que hacer comunidad no se trata solo de reunir a un grupo de personas para que consuman un contenido en base a nuestro conocimiento y talento, sino que esas personas puedan relacionarse continuamente con nosotros, se relacionen entre ellas, se complementen y se apoyen.

Con eso claro, avancemos…

Las ventajas de tener una comunidad frente a tener seguidores

  • Mientras los miembros de una comunidad nos conocen, prefieren y eligen, los seguidores llegan solo por un interés individual, no interactúan, no aportan, no conversan, y por supuesto no se quedan.
  • Con una comunidad compartes intereses lo que propicia más interacción, con nosotros y entre ellos, aportando valor a la marca y a cada miembro de la comunidad, aportando autenticidad. Los seguidores solo buscan y no entregan, empobreciendo la relación.
  • Lo que importa en una comunidad es el valor entregado, las relaciones cultivadas y no el número de me gusta o interacciones vacías que te proporcionan los seguidores.

¿Cómo creamos esa comunidad?

Simple no es ¡Claro! Exige mucho más valor en lo que haces, sobre todo más tiempo de atención. Por eso empecé este post hablando del contexto actual, de la saturación de oferta y de los cambios muy rápidos que hacen los consumidores, las personas, y cómo eso nos obliga a diferenciarnos. 

Para lograrlo hay que potenciar y consolidar nuestra marca, tener comunidad es vital.

Reglas básicas para gestionar tu comunidad

  • Es necesario tener una lectura asertiva de los comentarios que nos hacen. Entenderlos es el primer paso para entregarles valor, para que sientan que lo que hacemos los transforma para bien.
  • Propiciar relaciones más empáticas, entre ellos y con nosotros. Mientras más conexión y más intereses comunes identificados, más valor y crecimiento conjunto.
  • Participar en las comunidades de otros, porque en la medida en la que nos integramos e interactuamos en otros espacios, en esa medida beneficiamos el crecimiento de nuestra comunidad. 
  • Gestionar, atender y comprender; entregar conocimiento, dar amor y cariño para que sean mejores cada día, darles el activo más preciado que hoy tenemos: Tiempo.
  • Potenciar nuestra comunidad es potenciar nuestra marca. Sin dudas esto va de perseverar, de tener paciencia porque no todo se da en los momentos que esperamos y cómo queremos, pero para cultivar relaciones necesitamos ser constantes.

Finalmente, para crear y potenciar nuestra comunidad debemos hacer grandes esfuerzos, imprimirle mucha energía y motivación, para que esté inmersa en una dinámica enriquecedora.

¡La comunicación auténtica, la entrega genuina y la constancia nos premian cuando estamos creando una comunidad!

Comenta y comparte tu experiencia ¡Será un gustazo leerte!

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