Cómo evitar “regalar” tu conocimiento y experiencia con favores y consejos recurrentes

convertirse en servicios. Ponles un valor ¡Monetiza tu tiempo y expertise!

Al finalizar una de las últimas master class presenciales que impartí hace dos años, Claudio (coach dedicado a ayudar a jóvenes a identificar su vocación) se acercó para preguntarme “¿Hasta que punto debo ayudar a amigos y conocidos con ‘asesorías’, sin sentir que se están aprovechando de mí?”.

Hace unas semanas… Francisca, abogada del departamento regulatorio de una aseguradora, aprovechó un wokshop online que realicé para desahogarse y buscar orientación: “estoy agobiada de que me pidan favores con contratos y finiquitos, ¿cómo hago para decirle que no a la gente?”.

El caso de Claudio y Francisca se repite continuamente en muchas personas, ya sea que vivan de una profesión o de un oficio.

La mayoría de las veces se acepta la responsabilidad con frustración, frente al “compromiso” de tener que hacerlo o para evitar la vergüenza de decir no.

“No puedo decirles que no, no sé por qué, siempre termino haciendo el trabajo; después siento que se han aprovechado de mí. Me molesto conmigo misma”, dijo Claudia.

¿Por qué decir que no?

Mi opinión -la compartí con Claudia- es que no hay que decir que no.

Cada solicitud es una oportunidad para tener ingresos adicionales, al empleo que tienes.

Esos favores recurrentes que le piden a ella o a ti pueden convertirse en servicios. Ponles un valor, inicialmente, ya sea porque en el mercado hay un estándar o porque implican un tiempo de dedicación.

Las horas y el saber de todos al final del día son monetizables, si nos lo proponemos.

Cuando defines tus servicios y el precio de estos, aunque tengas una relación contractual con una empresa, puedes dar soluciones a la gente y cobrar por lo que sabes hacer.

-¿La gente te dice que se lo hagas gratis?- seguí conversando con ella.

– No, pero me piden un favor- contó.

Luego de definir tus servicios y el valor, anticípate a estas personas y diles que decidiste emprender y que pones a su disposición “estos servicios”.

Y al próximo que te pida un favor le dices que ese favor tiene un precio; incluso puede ser un “precio de amigo”. Seguro te sentirás mejor y dejarás de regalar tu tiempo y expertise.

Esas personas tienen dos opciones: aprovechar la “promoción amiga” o irse para no volver, los segundos seguramente sí se querían aprovechar de ti.

Delimita tus “favores” u “ofrecimientos”

Claudio a diferencia de Francisca tenía servicios determinados.

En su caso, mi recomendación fue que hiciera (no mentalmente, sino en papel) el viaje de sus clientes. Un costumer journey o funnel, como quieras llamarlo.

Desde que te conocen o te contactan por primera vez, hasta que ya te contrataron y pueden luego recomendarte.

Esto te posibilita delimitar muy bien las herramientas, tiempo, recursos, información, soluciones y hasta favores que puedes ofrecer a cada persona o grupo.

Si estás en el caso de Claudio, muchas veces la gente que te conoce directamente, por recomendación o por tu exposición en medios digitales, busca confirmar y validar lo que dices y publicas.

Es natural que en este tipo de servicios intangibles haya muchas preguntas, consultas y cuestionamientos.

Una producción de contenidos pensada y planificada te servirá para ayudar, guiar y solucionar, sin tener que dedicarle más del tiempo necesario ni “regalar” lo que sabes.

El error de Claudio es que solo producía contenidos esporádicamente en Instagram y tenía una presentación que enviaba cuando aparecía un potencial cliente.

En algunos casos con esa información te contratan, pero -la verdad- es que a falta de más información o claridad surgen consultas frecuentes y asesorías eternas.

A Claudio -por ejemplo- podría funcionarle un test automatizado, una web con testimonios, una sección de preguntas frecuentes, un blog con historia de casos reales, una sesión exploratoria online para llegar a su objetivo ¡Qué lo contraten!

Sentido, orden y orientación

Ambos casos, y seguramente el tuyo también, pasan por una estrategia que de sentido, orden y orientación, a ti y también a los demás.

Las personas por lógica deben conocerte, luego te consideran y validan; pueden llegar a compararte con otros y si les convences te contratan, pero debes acompañarles con información y contenido claro, para que no tengas que invertir tiempo en actividades recurrentes y terminar exhausto retrabajando, y a final de mes no verle “el queso a la tostada” como dicen en mi tierra.

A toda esta estructura hay que dedicarle tiempo, para luego no invertir horas sintiendo que trabajas gratis, que regalas lo que sabes y que otros se aprovechan de ti.

¿Estoy en contra de ayudar a otros y dar favores?

¡Para nada!

Creo que cada caso, cada persona, es una historia; cada vínculo es una relación; y como tal deben gestionarse de esa manera, de forma individual.

Además, creo mucho en el poder de la generosidad. Tenemos que devolverle al mundo lo que nos ha dado, para que continúe nuestra relación de reciprocidad.

En algunos casos será dedicándole a otros tiempo, conocimiento o contenidos; lo importante es que esto sea una decisión consciente, que nunca nos sintamos mal por lo que damos o cómo lo damos.

Si no tienes idea de cómo trabajar tu estrategia de Marca Personal, capaz te interese el programa de Marketing Propio que recién acabo de lanzar, échale un ojo y me cuentas, si tienes duda. Siempre estaré disponible para ti.

Siempre me ha apasionado compartir conocimiento y experiencias con personas como tú

Soy consultor en Comunicación y Marketing personal, te acompaño a diseñar y gestionar tu posicionamiento dentro y fuera de internet para lograr innumerables oportunidades.

Lo primero ¿Tienes definido tu modelo de negocio propio? Sí ¡Hablemos!

¡Conectemos!

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